Frases que NUNCA debes decir en una conferencia


Ganarse a una audiencia no es cosa fácil; hay que saber controlar los nervios (que siempre van a estar allí), tener cierto carisma y por supuesto, dominar el tema que vas a presentar.

Pero todo el esfuerzo que representa el dar una presentación que sea inolvidable para tu público, puede anularse (e incluso revertirse en tu contra)

“Seré breve”
Con esta frase, estás acabando con absolutamente toda la magia e interés que podría tener alguien en tus palabras. Obviamente deberías ser breve (nadie quiere escuchar a alguien que se extiende más de lo necesario), pero decirlo expresamente es el equivalente a decir “Iba a dar una presentación más extensa, pero como resultaría demasiado aburrida para que la soportaran, me quedé con lo que les voy a exponer ahora”.

¿Pueden leer esto, allá atrás?
Y estamos comenzando a presenciar verdaderos sacrilegios en el arte de la presentación; no sólo debes tener una diapositiva llena de texto, sino que no estás seguro si quienes están al fondo de la sala pueden leerla. Recuerda una regla importantísima:
También debes tomar en consideración el tamaño de la letra que uses. Lo que nos lleva al siguiente punto…

“Tranquilos, lo leeré para ustedes”
¡NO!, ¡Vinimos a escucharte, no a leer una diapositiva…! ¡Y mucho menos a escucharte leerla, que es la peor combinación que puede existir! Así rompes el contacto con tu público, lo aburres y necesitas recuperar su atención después. ¡Doble o triple trabajo para ti!
Una vez presencié a un abogado leer una ley de 200 palabras durante una presentación, directo desde una diapositiva que parecía un muro de palabras. Hubiese sido ideal que parafraseara “En 140 caracteres”, las implicaciones de la misma.
Aún cuando pienses que tu público es técnico, una presentación requiere que le facilites el contenido; así evitarás el siguiente impasse…

“Permíteme responderte…”
Esta frase en sí misma no es perjudicial; el acto de responder una pregunta no debería requerir un preámbulo, pero la idea es que no respondas ninguna pregunta antes de parafrasearla.

Aún en el mejor escenario en el que la persona haya contado con un micrófono para hacer la pregunta, es muy probable que la audiencia no haya ni entendido ¡Ni escuchado! la pregunta. ¡Lo peor que puedes hacer es responderla así nada más! primero tienes que parafrasearla:

“¿Lo que quieres saber es qué significa cuando una persona está a una distancia personal, y luego se acerca a una distancia íntima?” (Al decir “se acerca”, das un paso al frente para reforzar el significado).

Parafrasear te permitirá resumirle la pregunta a todos los demás (lo que reducirá las probabilidades que te repitan la pregunta después), y también te aseguras de responder exactamente lo que quieren preguntarte.

“Por favor, recuerden apagar sus teléfonos / laptops / tabletas”
Ésta la escuché recientemente y no podía dejarla pasar; no sólo también es la labor de quien te presenta, también es una petición anacrónica. ¿Acaso vas a perder la oportunidad de que tu público tuitee tus frases y comparta instantáneas de tu presentación?
En esta época, si quieres que tu público despegue la cara del Facebook en sus dispositivos, ¡Realmente tienes que ganártelo!

“Ya voy a hablar de eso en un momento”
En ocasiones, la audiencia está tan ansiosa de participar que pueden comenzar a hacerte preguntas (¡Esperamos que alzando la mano!), a mitad de tu presentación. No lo tomes como una interrupción, sino como una oportunidad de ser espontáneo. Esto suele ocurrir en presentaciones con públicos pequeños y extremadamente emocionados por el tema.
Si quieres minimizar las probabilidades de que esto ocurra, pídele a quien te presente que le indique al público que al final habrá una ronda de preguntas y respuestas. Si hay un programa impreso, asegúrate previamente que los organizadores incluyan la acotación.

“No puedo verlos… porque las luces están muy brillantes”
¡Claro!, la idea de las luces brillantes es precisamente para que el público pueda verte mejor. Así que si tú no puedes verlos a ellos, o los ve con dificultad, no te preocupes; dispara tu mejor sonrisa y sigue adelante, apuntando tus ojos hacia ellos.

¿Pueden escucharme?
Quizá la falta de costumbre a hablar con un micrófono te haga dudar si quienes se encuentran la final de la sala puedan escucharte. Al hacer esta pregunta, estás proyectando sólo una cosa:
Falta de preparación.
¿Por qué? simplemente porque se supone que debiste llegar antes para probar y constatar el volumen correcto del micrófono. Si no cuidaste este punto tan sencillo, ¿Qué podemos esperar del resto de tu presentación?

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